domingo, 23 de octubre de 2011

Mirarme, mirarte, hay más allá


Y saborear un poco del dolor para entender, ante el mínimo afloje, que así es mejor. Y mirarte, saber que haces en este momento como si estaría allí. Y enojarme, enojarme por haber tomado la estúpida decisión de no cerrar las puertas, de haber desperdiciado un par de días más tratando de cambiar todo, aún después de haber pasado años amando a una sola persona.
Y mirarme, sentirme distinto, verme viejo, verme despojado de mi mismo, verme haciendo todo para los demás.
Y vernos, ver los opuestos abismales mas grandes de esta puta ciudad. Y odiarte, saber que mentís para justificar que sos parte, que sos parte del mas juego mas macabro que se desprende de la rama del amor, y ese juego es jugar, jugar con la historia de las personas con sus sueños y entrega, con esa maldita puta costumbre de desdibujar las esencias con la poción del desamor, escondiendo detrás tuyo la verdad de lo que realmente es cada uno, marcandote como quien no juega, como quien no mira, como quien no ilusiona.
Y odiarte, odiarte por las fichas que movés, por las historias con las que jugás. Y resignarme, resignarme por que no, evidementemente no, no estuviste ahí, nisiquiera pasaste ni percibiste esos dias, ni lo que pasé ahí, ni cuánto marco en mí eso. Ni estás acá ahora, no estás cuando despierto, no estás cuando camino, no estás cuando pienso, no estás cuando extraño, no estás cuando sueño, no estás cuando peleo. Perdonarte, perdonarte porque no podrías entenderme. Y resignarme, resignarme porque mañana hay que despertar de nuevo, hay que volver a pelear sin fuerzas, pero peleando aún. Y mirarte, mirarme y pedirte que me mires y decirte, que ya estoy en el piso, que ya no podrías hacerme caer más, que por más que sigas pateando y empujando, ya no puedo caer más que esto.
Que simplemente, te vayas porque esto no tiene vuelta atrás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario