
El comienzo de la autocrítica, parte de tomar consciencia de lo "bueno y malo" que se aloja en lo que somos, de la misma manera, conocemos perfectamente, cuáles son nuestros limites, cuánto es lo que damos, cuánto es lo que merecemos, y cuánto duele lo que se genera en nuestro círculo, porque, nada duele de igual manera, el pasado, la resultante de lo que somos, determina a que juegos accedemos, a que otros no, a que le tenemos miedo, a que no, que deseeos tenemos, cuales nos son indiferentes, y cuál es nuestro proyecto.
De esta misma forma, es como nos movemos, lejos de lo que haga mal, (o muy cerca de lo que hace mal), y cerca de lo que nos hace bien, (o lejos de lo que nos hace bien). Siempre, en la búsqueda de que las personas que tenemos cerca son las que correspondan a lo anteriormente dicho, respondiendo a la vieja frase tan popular : " Dime con quien andas, y te diré quien eres"
Sin embargo, hay un punto clave, un punto que genera una dinámica macabra en nuestro YO sentimental, que lo transforma en otro YO de conductas irreconocibles por nosotros mismos.
Visualmente, es un túnel oscuro que no tiene espejos, lo que no nos permite mirarnos, por lo tanto nuestro rostro, es confuso. La desestabilidad es el aroma que recorre el mismo, el quiebre es tan potente que desencadena en una pérdida total de consciencia.
El terror a lo que uno no es, pasos perdidos, estado de ebriedad, palabras no precisas, falta de entendiemiento, ese vaso desinhibido para animarse a perderse aún más, hasta quedar en el suelo, donde ya no opción para seguir cayendo.
Ser por ese momento, el jugador, no con quien juegan, transformarse en esa misma mierda que han sido con nosotros, ser el malo, sentir la necesidad de que otros sean la venganza. Esa es la pérdida del yo mismo por una noche SOLO POR UNA NOCHE, para el resto de los días de la semana, tener muchas cosas más que duelan, tener mucho más para arrancar de raíz, tener mucho más para dejar ir (porque ya no nos sirve) tener mucho más para juntar fuerzas y levantarse al otro día.
Hay que vivenciar todo, ser quien juega, ser con quien juegan, ser yo mismo, ser la pérdida del yo mismo, ser el que ya no le puede pasar nada peor, ser el que está tan acostumbrado al dolor, ser más de lo mismo y ser también el que se levante al otro día, con la suerte de volver a ser ese diferente al que le aterra lo malo, simplemente porque es bueno.
Hay que dejarse perder para saber que el yo mismo de la esencia inata, es mejor que los que golpean, y desde el lado más sincero de las autopropuestas ABANDONAR LA PERDICIÓN Y VOLVER.
No hay comentarios:
Publicar un comentario