domingo, 23 de octubre de 2011


Apenas era muy chico, habia encontrado por casualidades del destino una choza alta y cálida, era increible haber vivenciado una, era atipico y raro, pero me gustaba mucho. Sentado una tarde, decidi comenzar a ordenarla,, a decorarla con todo lo que se me ocurriera en el momento, la choza y yo eramos el motivo suficiente para sentir que otras cosas a mi corta edad, valian la pena.
Tanto la había adornado, que comenzó a estar muy pesada, y una siesta de verano, comencé a sentir leves temblores, qe marcaban una debilidad en sus maderas, percibí polvo en mis narices, hasta que la choza terminó cayendo, lastimandome la pierna y dejandome vacío. Eran tan chico, y estaba tan comocionado por la perdida de mi choza, que nunca conté a nadie esa historia, curaba mi pierna en silencio para que nadie me viera, y tenia miedo, pues, era la primera vez que sentia desarraigo tal.
Mi historia con la choza, eran algo nuevo, y cai luego en la realidad qe debia adaptarme a esa perdida, hasta qe asi fue, nunca mas estuve ni tan triste, ni tan feliz. era mi yo cotidiano, peleandola por no acordarme de lo que había sucedido.
Hasta que empece a crecer, a dejar que pase el tiempo y a ver que existian mas chozas.
Una de esas tardes iba caminando y la ví, tenia maderas talladas, y largos brotes de enredaderas quienes traian la primavera en sus hojas, ventanales inmensos donde entraba el sonido de lo perfecto, el color mas nitido.
La miré por horas, la observé y la sentí lejos, inalcanzable, por lo tanto se me ocurrió armar una propia, busqué madera y me conformé con una muy linda, pero no tan linda como la choza del bosque, planté enredaderas , pero mi tierra no tenia los minerales para que creciera tan radiante. Le di, formas y olores pero nunca quedaba tan linda.
Un dia caminaba por el bosque, algo resignado, hasta que vi la choza linda con las puertas abiertas me animé a entrar, me llevé la sorpresa mas grande de mi vida, la choza por dentro era muy fea, tanto que no la entendia, estaba deshabitada y vacía. Voces dispersas hablaban de las personas que vivian alli adentro, y se iba, pues, al principio era lindo vivir en una choza tan linda, pero donde ellos dormian , y alojaban sus sueños, su cotidianeidad era dentro, y por dentro era fea,
La choza linda engañó a todo el bosque, era solo enredaderas lindas y olor a primavera. Yo habia descubierto la verdad.
Resignado volvi a mi choza fea y chica y comencé a mirarla, no deje de observarla un segundo, y entendí que no importaba como el bosque mirase de afuera mi choza, la habia construido yo mismo, y le habia puesto lo mejor que encontré. Tenia la calidez que no tenia la otra, y tambien olía a primavera, porque yo mismo me sentia en armonia . Ya no tenia que esforzarme por tener una choza linda, ya le habia puesto otro aire mas lindo, y asi me gustaba porque era real, era tangible, perceptible.
Segui un tiempo triste, no por la decepcion de la choza sino porque despues de la herida en mi pierna y el derrumbe de mi primer choza, me habia permitido engañarme otra vez, como si la choza linda y mentirosa, hubiese removido el momento terrible de la primer choza, y volvi a perder tiempo.
Luego de unas horas, sonreí y esperé a que sin tener la puerta abierta para que entren muchos, alguna persona, especial, unica en el mundo por interes propio entre a oler, la fescura y simpleza con la que contrui MI FEA PERO TAN GRANDE PROPIA CHOZA

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